lunes, 22 de octubre de 2012

Cuento y sus origenes

El cuento: su origen y desarrollo
El origen del cuento se remonta hasta las narraciones y los relatos de oriente durante. Durante siglos, el cuento tuvo significados imprecisos, y a menudo se confundió con la fabula. El cuento resulto ser uno de los géneros favoritos del romanticismo. Un cuento es una narración corta en la que intervienen personajes que realizan acciones en un lugar y un tiempo determinado. Dentro de la narración del cuento también se pueden intercalarse diálogos. En el cuento, las historias contadas por un narrador que habla de cosas que le suceden a otras personas o así mismo. En este ultimo caso, él será un personaje del cuento. Cabe destacar que todo cuento debe tener un principio, un nudo y un desenlace.
Se considera que existen dos tipos de cuentos:
1. El cuento popular que es una narración tradicional breve de hechos imaginarios, que se presenta en múltiples versiones; generalmente es anomia y de carácter oral, y sirve para pasar el tiempo, además de que suele ser contado a los niños. Los cuentos de esta clase coinciden en la estructura, pero difieren en los detalles. Tienen tres subtipo: los cuentos de adas, los cuentos de animales y los cuentos de costumbre. El mito y la leyenda también son narraciones tradicionales, pero suelen considerarse géneros autónomos (un factor clave para diferenciar el cuento popular es que no se presenta como ficciones).
2. EL cuento literario que es el cuento concebido y transmitido mediante la escritura. El autor suele ser conocido. El texto, fijado por escrito, se presenta generalmente en una sola versión, sin el juego de variantes característico del cuento popular. Es importante mencionar que se conserva un corpus importante de este genero Una de la primeras manifestaciones en la lengua castellana es El Conde Lucanor, que reúne 51 cuentos de diferentes orígenes, escrito por el infante Don Juan Manuel en el siglo XIV.

Prosa y Narrativa

La prosa es una forma que toma naturalmente el lenguaje para expresar los conceptos, y no está sujeta, como el verso, a medida y cadencia determinadas.
La prosa es una forma de la lengua escrita, definida por oposición al verso hacia atrás, con figuras que se agrupan en el llamado paralelismo. Se ha definido la prosa por oposición al verso, porque aquella no tiene ni ritmo métrico, ni repetición (formas fijas) ni periodicidad (rima) como aquél (Ducrot y Todorov, 1974). Ritmo, repetición y periodicidad son justamente los elementos caracterizados de la oralidad.
Es necesario resaltar que no debe confundirse el lenguaje hablado con la prosa. Monsieur Jourdain alguna vez preguntó: «Qué, cuando digo; “Nicole, tráeme las pantuflas y deme mi gorro de dormir”, ¿eso es prosa?». La respuesta sería no, ya que la prosa es una forma de escritura, que se diferencia del verso, más parecido que la prosa a la oralidad; y que es usada en obras literarias tales como cartas, cuentos y novelas.

La narrativa es un género literario que engloba la novela y todo tipo de relatos. Estos escritos, generalmente en prosa, recogen una serie de hechos, explicados por un narrador, que suceden a uno o más personajes que son los que realizan las acciones. El autor puede o no estar directamente involucrado en la obra. Si se trata de un cuento o de una novela, la historia es imaginaria y, en el caso de una crónica, se trata de una historia real.
Cuando se habla de narrativa es importante destacar que el término abarca otros campos además del literario, como el audiovisual (cómics, juegos de mesa, videojuegos, televisión, cine).
El paradigma narrativo, según Walter Fisher, hace referencia a toda «comunicación con sentido» que refuerza la experiencia y ve esta comunicación en forma de una historia.
La narrativa:
  • se compone de estructura de significado en una secuencia ordenada de sucesos;
  • circula por la cultura como válida y la cultura facilita su validación;
  • permite interpretar, estructurar y organizar la vida cotidiana.

lunes, 1 de octubre de 2012

FORMAS RIMADAS DEL SIGLO DE ORO.

LA ÉPOCA.
Se llama Siglos de Oro al periodo que va desde el reinado de los Reyes Católicos al de Carlos III, es decir, a los siglos XVI y XVII. Se desarrollaron en España dos movimientos culturales y artísticos: el Renacimiento (siglo XVI) y el Barroco (siglo XVII). Ambos tienen características muy diferentes, incluso opuestas, pero se engloban bajo la denominación Siglos de Oro porque constituyen una de las etapas de mayor esplendor cultural.
La cultura de los Siglos de Oro está fuertemente determinada por todos estos aspectos.
El Renacimiento supuso el triunfo de las ideas humanistas.
  • Admiración por la Antigüedad clásica, por la tradición grecorromana.
  • Concepción del hombre como centro del universo, el denominado antropocentrismo.
  • Exaltación de la naturaleza y de lo natural como algo bello, bueno y verdadero. Lo elegante es lo natural.
  • Búsqueda del equilibrio, de la proporción y de la armonía.
El Barroco fue un periodo de pesimismo y desengaño. Se abandonaron todos los ideales humanistas y se volvió a la religiosidad más profunda. La conciencia de crisis se reflejó en una cultura de contrastes violentos, de movimiento, de complicación. La creencia de que la naturaleza nos engaña, de que hay que desconfiar de los sentidos, explica el gusto por lo rebuscado, por lo anómalo, paradójico o sorprendente.
En España el Renacimiento fue muy minoritario frente al Barroco.
LA POESÍA RENACENTISTA.
Características.
La lírica renacentista se desarrolla a lo largo del siglo XVI en torno a dos grandes periodos:
  • La poesía del primer Renacimiento, que se desarrolló durante el reinado de Carlos I y cuyo principal representante fue Garcilaso de la Vega.
  • La poesía del segundo Renacimiento, que coincide con el reinado de Felipe II. Fray Luis de León es el poeta emblemático de esta época.
La poesía renacentista tiene fuentes diversas: la literatura popular (romances y villancicos); los modelos clásicos (Virgilio, Horacio, Séneca); el influjo bíblico; la asimilación de la literatura italiana.
La poesía del primer Renacimiento.
  • Lírica culta en versos castellanos. El mejor representante fue Cristóbal de Castillejo.
  • Lírica tradicional y romancero.
  • Poesía italianista. En el siglo XVI el petrarquismo se difundió rápidamente por toda Europa. En 1526 tuvo lugar en Granada el encuentro entre el poeta barcelonés Juan Boscán y Andrea Navagero. Navagero animó a Boscán a introducir los temas y formas italianos en la poesía española. Boscán pidió consejo a su amigo Garcilaso de la Vega, y ambos de entregaron a la misma tarea. Fue Garcilaso quien realizó plenamente la revolución poética. A las obras de ambos amigos debemos la introducción de determinados metros: soneto, canción petrarquista (varias estancias en endecasílabos y heptasílabos), terceto encadenado, octava real, lira (combinación de endecasílabos y heptasílabos, generalmente de cinco versos).
Habían creado un mundo poético en el que la naturaleza y lo bucólico constituían un marco idealizado - el locus amoenus -. Y ese mundo tenía como vehículo de expresión el endecasílabo, que se convirtió en el instrumento más adecuado, junto con el heptasílabo, para los géneros de origen clásico que se introdujeron en ese momento: la epístola, la égloga, la elegía, la oda.
Garcilaso de la Vega.
Garcilaso nació en Toledo hacia 1501. Es el prototipo del hombre renacentista, por un lado valeroso guerrero y por otro un excelente poeta. En su trayectoria pueden distinguirse tres etapas:
  • La influencia de la lírica hispánica. En la obra de Garcilaso hay reminiscencias literarias que permiten enlazarla con la poesía de los cancioneros. También es evidente la huella de Ausiàs March.
  • La asimilación del petrarquismo y del nuevo arte. El influjo de Tetrarca en Garcilaso fue decisivo y constante. De él tomó metros, estrofas, temas e imágenes. Garcilaso se rodeó de humanistas y poetas cuya influencia hizo que volviera sus ojos hacia los clásicos.
  • La plenitud. A raíz de la muerte de Isabel Freyre, Garcilaso compuso algunas de sus creaciones más bellas, de gran intensidad emotiva y en las que la asimilación del clasicismo es total.
La obra de Garcilaso fue breve, como su vida. Compuso tres églogas, dos elegías, una epístola, cuatro canciones, la “Oda a la flor de Gnido” (en la que introduce la lira), treinta y ocho sonetos y ocho canciones en versos castellanos.
En los sonetos y canciones Garcilaso combina el estilo petrarquista con la retórica amorosa y los tópicos de la lírica de cancionero. Las elegías, por su parte, son una muestra clara del influjo de los clásicos.
Las églogas son las obras más importantes de este autor. Una égloga es una composición poética de tono bucólico en la que dos pastores dialogan acerca de temas generalmente amorosos. Garcilaso compuso tres.
La poesía del segundo Renacimiento.
La poesía sigue los caminos trazados por el estilo italianizante marcado por Garcilaso. Los dos grandes inspiradores de este momento son Petrarca y Horacio.
La poesía petrarquista, más sonora, brillante y sensual, tuvo como máximo exponente al sevillano Fernando de Herrera. Su estilo se caracteriza por el colorido, la brillantez y la elaboración del lenguaje.
La poesía horaciana, más seria e intensa, tuvo como principal representante a Fray Luis de León. La estrofa predilecta de este tipo de poesía es la lira, que combina endecasílabos y heptasílabos y hace que la poesía tenga una gran agilidad expresiva.
La poesía religiosa constituye la expresión de la unión del alma con la divinidad. Su principal representante es San Juan de la Cruz.
Los poetas suelen agruparse en dos escuelas:
  • Los poetas de la escuela castellana o salmantina. Su lenguaje es escueto y recortado. A este grupo pertenece Fray Luis de León.
  • Los poetas de la escuela sevillana prefieren los temas amorosos, el exceso de adorno formal y la retórica. A este grupo pertenece Fernando de Herrera.
Fray Luis de León (1528-1591).
  • Poesía original. Está constituida en su mayor parte por odas (composiciones de estrofas cortas y de un número indefinido de versos). Los temas son muy variados, pero todas ellas siguen el modelo de Horacio, de quien Fray Luis tomó el tema del beatus ille (la alabanza de la vida sencilla y retirada).
  • Traducciones de clásicos.
  • Las Traducciones bíblicas. Fray Luis tradujo a lengua vulgar el Cantar de los Cantares, algunos pasajes del Libro de Job y varios salmos.
Poesía religiosa: la ascética y la mística.
Durante el reinado de Felipe II aparecieron versiones “a lo divino”, es decir, versiones de obras basadas en otras ya existentes, de tema amoroso, en las que se introducen algunos cambios con la finalidad de fomentar en los lectores la devoción y las enseñanzas morales.
La ascética y la mística.
La ascética y la mística son dos partes de la Teología que afirman que es posible conseguir la unión del alma humana con Dios antes de la muerte. Ambas son un itinerarium mentis ad Deum (`camino de la mente hacia Dios'):
  • La ascética trata de perfeccionar a las personas mediante una vida de esfuerzo y sacrificio. Las obras más importantes están escritas en prosa, y son de autores como Fray Luis de Granada y San Juan de la Cruz.
  • La mística aspira a la unión del alma con Dios. Este proceso se desarrolla en tres etapas o vías: la purgativa (el alma se despoja de lo terreno), la iluminativa (se siente la presencia de Dios) y la unitiva (la mística; el alma se une con Dios). Destacan San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús.
San Juan de la Cruz (1542-1591).
En prisión compuso sus tres poemas místicos fundamentales:
  • Noche oscura del alma. Es un poema compuesto en liras, que narra como una joven sale disfrazada de su casa para reunirse con el amado (Dios), a quien se entrega.
  • Cántico espiritual. Se trata de un poema escrito en liras en el que dialogan una pastora (la esposa) y un pastor (el esposo), a quien ella busca hasta lograr reunirse con él. El poema es una adaptación del Cantar de los Cantares y, al igual que el anterior, va acompañado de un comentario en prosa en el que se explica el proceso de las vías iluminativa y unitiva.
  • Llama de amor viva. También está compuesto en liras. Se trata de una oda que describe las sensaciones amorosas del poeta al unirse con Dios.
Santa Teresa de Jesús (1515-1582).
Entre sus obras destacan Libro de la vida, Las moradas, Libro de las fundaciones y Camino de perfección.
UNIDAD 3: LA LITERATURA DE LOS SIGLOS DE ORO
LA PROSA RENACENTISTA.
La prosa en castellano.
La prosa renacentista se desarrolló en dos direcciones: la prosa didáctica y la prosa de ficción.
La prosa didáctica.
El humanismo renacentista produjo escritos muy variados, que encontraron su forma en diversos géneros.
El diálogo.
Es el modelo formal más empleado en los textos en prosa del siglo XVI. Se trata de un género típicamente renacentista, estrechamente vinculado a la difusión de la ideología erasmista.
Algunos de sus cultivadores fueron Alfonso de Valdés (“Diálogo de Mercurio y Carón”), y Juan de Valdés. Este es el autor del “Diálogo de la lengua, obra escrita con una finalidad práctica: enseñar el castellano. Otros diálogos importantes son “El Crotalón, de Cristóbal de Villalón, o “Viaje de Turquía”, de Andrés Laguna.
La miscelánea.
Las misceláneas son obras que tratan sobre asuntos variados. Ua figura destacada en este campo fue Fray Antonio de Guevara, autor del famoso “Menosprecio de corte y alabanza de aldea”, así como de las “Epístolas familiares”, que tratan de los temas más variados.
La historiografía.
La historia fue un género de gran importancia en la literatura del siglo XVI, que surgió como consecuencia del interés renacentista por conocer la historia nacional.
Especial mención merecen los cronistas de Indias. El descubrimiento y la conquista del Nuevo Mundo aportaron a la historiografía renacentista la frescura de los hechos narrados, en su mayor parte, por los propios protagonistas. Son unos relatos donde realidad y fantasía resultan, en ocasiones, difíciles de deslindar. Destacaron Hernán Cortés (“Cartas de relación”) y Bernal Díaz del Castillo (“Historia verdadera de la conquista de Nueva España”). El más polémico de los cronistas fue el padre Bartolomé de las Casas (“Brevísima relación de la destrucción de las Indias”), quién defendió a los indígenas y atacó los abusos de los colonizadores.
La prosa de ficción: la novela.
Durante esta época, el término novela solo se empleaba para referirse a narraciones breves. El resto de las narraciones más extensas se designaban con términos como tratado, libro, historia.
Novela Necesita:
  • Personajes (Actantes)
  • Lugar Noticia (Ex lugar).
Suceso (Lugar inventado).
Trasunto (Da un nombre irreal a un lugar real).
  • Trama (Argumento)
  • Tiempo.
  • Narrador.
Novela en el Siglo XVI.
Novela Idealizada:
Caballerías:
  • Aceptación por parte de la nobleza.
  • Gran éxito.
  • Eran leídas en voz alta.
  • Amadís de Gaula.
  • Palmerín de Oliva.
  • Palmerín de Inglaterra.
Pastoril:
  • Mundo idealizado.
  • Paisaje bucólico (Églogas).
  • “Diana” Jorge de Montemayor.
  • “Diana enamorada” Gil Polo.
  • “Galatea” Cervantes.
Moriscas:
  • Luchas entre moros y cristianos.
  • Personajes idealizados (sobretodo la figura del moro).
  • “Historia de albencerraje y de la hermosa Jarifa”.
Italiana:
  • Relatos muy breves.
  • “El Patrañuelo” (Timoneda).
Bizantina:
  • Largos viajes por todo el mundo.
  • “Los trabajos de Persiles y Segismunda”.
Características:
Personajes planos (prototipos).
Mundo irreal.
Paisaje idealizado.
Novela Realista:
Picaresca:
  • Anónima.
  • Personajes (Hijos de padres marginados).
  • Suerte y desgracia se alternan.
  • Crítica a la sociedad (Por medio de los distintos amos).
  • Ambiente real.
  • Introduce el Infrarealismo (Antihéroe)
  • Final lógico.
  • “ El Lazarillo de Tormes”
  • “ Vida del escudero Marcos de Obregón”
  • “ El Buscón”
  • “Rinconete y Cortadillo”
Características:
Personajes redondos.
Mundo real.
Paisaje ambientado.
Final lógico.
EL LAZARILLO DE TORMES.

Figuras Retóricas

Abundancia:

Se denomina abundancia a la riqueza de pensamientos o procedimientos expresivos. Tanto el culteranismo como el conceptismo barrocos pueden ser considerados como movimientos literarios caracterizados por la abundancia retórica.
 
Antítesis:

La Antítesis (del griego αντίθεσις – anti: contra y Tesis: afirmación, axioma) es una Figura Retórica que consiste en emplear dos sintagmas, frases o versos en cada uno de los cuales se expresan ideas de significación opuesta o contraria (antítesis propiamente dicha) o impresiones más subjetivas e indefinidas que se sienten como opuestas (contraste).

ejemplo:

 "los niños van por el sol
y las niñas por la luna"
(José Agustín Goytisolo)
 
Elipsis:

La Elipsis es una Figura Retórica consistente en omitir alguno de los elementos de la frase con el objetivo de conseguir un mayor énfasis.
 


Epíteto:

El Epíteto es un Figura Retórica consistente en el uso de adjetivos innecesarios que no añaden ninguna información suplementaria para describir una idea o concepto. Su función es acentuar el significado de lo que se está describiendo. Es una Figura muy común en la literatura Renacentista.
 
Eufemismo:

El Eufemismo es una Figura Retórica que consiste en sustituir un término o frase que tienen connotaciones desagradables o para disimular la vulgaridad o crudeza, mediante el uso de otras palabras menos ofensivas. Es un instrumento que refuerza la doble moral y sirve como atenuador de prejuicios.

Hipérbole:

La Hipérbole, (del griego ὑπερβολή: exceso), es una Figura Retórica que consiste en exagerar un aspecto de la realidad (situación, característica o actitud), ya sea por exceso (aúxesis) o por defecto (tapínosis). La Hipérbole tiene como fin conseguir una mayor expresividad. La hipérbole es permanentemente un recurso cómico, pero también puede usarse, para expresar una desesperación.

Ironía:
 
La Ironía es una Figura Retórica que consiste en dar a entender lo contrario de lo que se dice. La Ironía utiliza un tono de expresión a menudo burlesco. A continuación una lista de las 7 ironías mas utilizadas.

  1. Antífrasis: dar a algo un nombre que indique cualidades contrarias (llamar “peludo”, a un calvo)

  2. Asteísmo: fingir que se vitupera para alabar con más finura (decir “A usted le falta mundo”, a un viajero)
  • Carientismo: usar expresiones que suenan verdaderas o serias para burlarse (“Nunca oí algo tan certero”, cuando realmente ha dicho una estupidez)
  • Clenasmo: atribuir a alguien las buenas cualidades que nos convienen y a nosotros, sus malas cualidades (“Tu vigoroso estado atlético contrasta con mi débil figura”, cuando en realidad es al revés)
  • Diasirmo: humillar la vanidad del otro, recordándole cosas de que debe avergonzarse (“¿Qué otra cosa puede esperarse de un hombre que una vez se vistió de mujer...?”)
  • Mímesis: imitar burlescamente a quien se quiere ridiculizar
  • Sarcasmo: cuando la burla es tal que se convierte en un insulto; el receptor no puede vengarse porque su condición merecería compasión antes que desprecio (decir "Qué listo eres" cuando quiere dar a entender que es tonto)


  • Metáfora:

    La Metáfora, del griego meta (fuera o más allá) y pherein (trasladar), es una Figura Retórica que consiste en expresar una palabra o frase con un significado distinto al habitual entre los cuales existe una relación de semejanza o analogía. Es decir, se identifica algo real (R) con algo imaginario (I). Se distingue de la Comparación en que no usa el nexo "como". Es una de las Figuras Retóricas más recurridas.
     
    Onomatopeya:

    La Onomatopeya es una Figura Retórica que consiste en la utilización de palabras para imitar sonidos naturales.
     
    Paradoja:
    La Paradoja es una Figura Retórica que consiste en la unión de dos ideas que aparentemente, en un principio parecen imposibles de concordar. Su función es invitar a la reflexión.
     
    Paralelismo:

    El Paralelismo es una Figura Retórica que consiste en la semejanza (misma estructura) entre distintas partes de un texto. El Paralelismo puede ser de los siguientes tipos:
    • Sinonímico: repite aproximadamente el mismo contenido:"que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos / que el llanto del hombre lo taponan con cuentos" [León Felipe].
    • Antitético: es decir, de contenidos opuestos:"y la carne que tienta con sus frescos racimos, / y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos." [Rubén Darío].
    • Sintético: desarrolla nuevos contenidos."Por lo visto es posible declararse hombre. / Por lo visto es posible decir No." [Jaime Gil de Biedma]

    Personificación:

    La Personificación (o Prosopopeya) es una Figura Retórica que consiste en atribuir cualidades propias de seres animados y corpóreos a otros inanimados o abstractos, o acciones y cualidades humanas a seres que no lo son, dándoles vida propia. Es un recurso muy utilizado en Fábulas y cuentos infantiles. La Personificación es, dentro de las figuras literarias, una de las Figuras de Ficción.

    Símil o Comparación:

    El Símil o Comparación es una Figura Retórica que consiste en establecer una relación explícita entre un término real y uno alegórico o imaginario de cualidades análogas. Esta comparación está marcada típicamente por medio de “como”, “cual”, “que”, o “se asemeja a”.
     
     ejemplo:

    "El que nace pobretón
    tiene suerte de carnero:
    o se muere a lo primero,
    o, si no lo hace, es cabrón. "

    Sinestesia:
    La Sinestesia es una Figura Retórica que consiste en mezclar sensaciones percibidas por órganos sensoriales distintos (sensaciones auditivas, visuales, gustativas, olfativas y táctiles). También se denomina Sinestesia cuando se mezclan estas sensaciones con los sentimientos internos (tristeza, alegría, etc...)


    ejemplo:

    Dos cosas despertaron mis antojos
    extranjeras no al alma, a los sentidos:
    Marino, gran pintor de los oídos
    ,
    y Rubens, gran poeta de los ojos…
    Lope de Vega.

     

    Quiasmo:
    La Figura Retórica del Quiasmo consiste en intercambiar dos ideas paralelas y opuestas. Aparecen representados cuatro elementos que se corresponden con los puntos extremos de una equis (de ahí el nombre de quiasmo).

     

    ejemplo:

    cuando tenía hambre.. no tenía comida... y ahora que tengo comida... no tengo hambre...

     

    Parodia:
    La Parodia es una Figura Retórica que consiste en la Imitación Burlesca del estilo de la obra de un determinado autor.


    Oxímoron:
    El Oxímoron es una Figura Retórica que consiste en reunir dos conceptos de sentido contrario. El Oxímoron es una Figura Retórica que está relacionada con la Antítesis.

     

    Disyunción:


    La Figura Retórica de Disyunción consiste en un tipo de Elipsis en la que faltan las conjunciones.


     

    Metátesis:
    La Metátesis es una Figura Retórica de dicción que consiste en la alteración de un sonido dentro de una misma palabra.



    También es un fenómeno frecuente en el habla vulgar, como Grabiel por `Gabriel' o satifación por `satisfacción'.
     
    Epífora:

    La Epífora es una Figura Retórica que consiste en repetir una o varias palabras al final de estrofas o frases sucesivas. Se trata de una de las Figuras de Repetición y es la Figura contraria a la Anáfora.
     
    ejemplo:


     

    “(…) Todo el universo está lleno del espíritu del mundo; se juzga todo según el espíritu del mundo; todo se realiza y todo se gobierna según el espíritu del mundo. Será cosa de preguntar si igualmente hay que servir a Dios según el espíritu del mundo (…)”.

    Bourdalove

     

    Dialogismo:
    La Figura Retórica de Dialogismo consiste en hacer hablar a las personas o cosas tanto presentes como ausentes.

    Sinalefa:
    La Sinalefa es una Figura Retórica que consiste en el enlace de sílabas mediante lo cual se forma una sola.

    En los textos en verso, la Sinalefa afecta a la medida del verso, disminuyendo el número de sílabas del mismo

     

    Mímesis:
    La Mímesis es una Figura Retórica que consiste en imitar a la persona que se quiere ridiculizar.

    Éctasis:
    La Figura Retórica de Éctasis consiste en alargar la sílaba más breve de una palabra para la cabal medida del verso.

    Ploce:

    El Ploce es una Figura Retórica que consiste en la repetición de una palabra o expresión en mitad de varias frases o versos consecutivos.
     
     Metonimia:
    La Metonimia (del griego: μετ-ονομαζειν, 'recibir un nuevo nombre') es una Figura Retórica relacionada con la Metáfora que consiste en designar una cosa o idea con el nombre de otra basándose en la relación de proximidad existente entre el objeto real y el objeto representado. Los casos más frecuentes de metonimia son las relaciones tipo causa-efecto y las del todo por la parte.

    Batología:

    La Batología o Pleonasmo es una Figura Retórica que consiste en repetir palabras innecesarias de forma involuntaria o enojosa.
    Reticencia:

    La Reticencia (del griego ἀποσιώπησις, 'silenciamiento') es una Figura Retórica de omisión que consiste en dejar una frase incompleta o sin terminar de aclararla, señalándola con puntos suspensivos o a través de una fórmula adecuada.

    Esta interrupción de la frase iniciada que, al entrecortarse, revela agitación anímica, o deja entrever de modo insinuante lo que no llega decir.

    Es una figura que deja una frase sin acabar, porque se sobrentiende la idea.

    Sarcasmo:
    El Sarcasmo es una Figura Retórica relacionada con la Ironía. en la cual la burla es tan cruel que se convierte propiamente en un insulto. Es una burla malintencionada y descaradamente disfrazada, ironía mordaz y cruel con que se ofende o maltrata a alguien o algo. El sarcasmo es una crítica indirecta, pero la mayoría de las veces evidente.
    Architextualidad:
    La Architextualidad es una Figura Retórica que consiste en englobar los textos dentro de un conjunto de categorías generales o trascendentes.
     

    domingo, 30 de septiembre de 2012

    características del verso


    Pausa rítmica o Pausa poética

    En la recitación, el oído reconoce el verso por dos fenómenos que suceden al final del mismo:la imposibilidad de sinalefa entre la vocal final de un verso y la inicial del verso siguiente y una alteración del cómputo silábico (se añade una sílaba métrica  si el verso termina en palabra aguda y se resta si acaba en esdrújula). Ambos fenómenos están relacionados con la presencia de una breve pausa rítmica al final de cada verso. En la escritura, se reconoce visualmente el verso por el salto de línea que separa unos versos de otros. Ocasional mente, se utiliza como alternativa al salto de línea la barra inclinada: Que por mayo era, por mayo, / cuando hace la calor («Romance del prisionero», tradicional).

    Medida y cadencia

    En la versificación tradicional española los versos que forman un poema suelen tener el mismo número de sílabas o, más raramente, alternar dos medidas (así, la seguidilla combina pentasílabos y heptasílabos; la lira, heptasílabos y endecasílabos).
    También hay una tendencia clara a repetir esquemas acentuales (por ejemplo, la sexta sílaba de un endecasílabo es casi siempre tónica), lo cual crea un patrón rítmico llamado cadencia.

    Rima

    La poesía española anterior al modernismo utiliza en su inmensa mayoría la rima como marca adicional del final de verso, con preferencia, según los géneros, por la rima asonante (poesía tradicional o de inspiración popular) o consonante (poesía culta, de raíz trovadoresca, eclesiástica o italianizaste).

    Otros recursos

    En otras lenguas, el verso aparece constituido por parámetros distintos o adicionales. Así, en la métrica grecolatina no era la isosílaba sino la alternancia de sílabas breves y largas, organizadas en pies y metros, la que creaba el patrón rítmico característico del verso. La poesía hebrea compuso versos fundándose sólo en el paralelismo semántico. La poesía germánica medieval, por el contrario, se fundaba en la aliteración de al menos tres palabras por cada verso. Por otra parte, el rechazo que las vanguardias europeas del siglo XX sintieron por la tradición literaria llevó a la adopción generalizada del verso libre, sin pautas rítmicas estrictas, que funda su pretensión de poeticidad en repeticiones de motivos y campos semánticos.
    Ocasional mente, se han hecho intentos de adaptar al español los sistemas de versificación de otras culturas, especialmente en las traducciones de textos grecolatinos, algunas de las cuales utilizan el sistema llamado de versión rítmica, en que las alternancias de sílabas breves y largas se sustituyen por alternancias de sílabas átonas y tónicas. Ruben Dario ensayó este tipo de versificación en uno de sus poemas más conocidos, «Salutación del optimista», que pretende reproducir el patrón del hexámetro (Ínclitas razas ubérrimas, sangre de Hispania fecunda). 

    con un poco de actitud
    para poder entender de lo que
    se trata la amistad
    que no solo es amor 
    hacia esa persona conocida
    si no como leí en un libro es sentimiento pasión paciencia
    personalidad pero también queda abierto el misterio
    de saber si la otra persona hace lo mismo de hablar
    con la verdad 
    y la decisión de soportarle casi todo 
    pero mi pensamiento ahora quedo en blanco
    para dejar mis lentes en la computadora e irme 
    con mi cabeza que desapasiona.